Durante la oratoria, los impulsores del homenaje lo recordaron como un hombre “que se la jugó en forma permanente y vivió el día a día con intensidad”.
“Era una persona que nunca decía que no, sino que siempre preguntaba en qué podía ayudar”, recordaron.
La placa colocada rezaba “Hay quienes dejan huellas eternas, tu legado será imborrable”. La estatua fue descubierta por su esposa, hijos y padres.
El intendente Enrique Antía les recordó a sus familiares, en un mano a mano, que Levitín era un hombre que “siempre estaba feliz”. En tanto, Javier Carballal señaló que fue una persona “que trabajó mucho por el departamento; un emprendedor con potencia y ganas en todo lo que hacía”.
También se recordó el movimiento que encabezó el empresario cuando surgió el COVID, organizando donaciones de ambulancias y gestionando luego la llegada de las vacunas y abriendo puertas para ello.