Botana recordó que es un sector que debe 13 millones de dólares al sistema financiero y que enfrenta restricciones internacionales por la falta de tratados de libre comercio que tiene el país y restricciones de consumo interno donde en este punto entra el tema del alcohol cero.
"El cero disminuye la actividad de los restaurantes, del turismo y no ha teñido impacto positivo ni importante en el tema del tránsito como uno podría suponer en una medida tan radical", aseguró.
Afirmó que hay estadísticas que muestran que el índice de siniestralidad no bajó tanto luego de aprobada la ley y que en el 93% de los accidentes no hay alcohol involucrado.
"Tampoco vamos a salir a proteger a un irresponsable que tome muchísimo y salga a conducir", aseguró y explicó que "estamos pensando en esa copa que se toma en el restaurante o la copa del brindis familiar".
Además, dijo que se está "perdiendo el tiempo en esta discusión" cuando el problema que hay que solucionar es el de la velocidad. "Hay que terminar con el exceso de velocidad y se podría incluso crear una figura penal para eso".
"Si (el exceso de velocidad) estuviera penalizado sí tendría impacto y perseguiríamos realmente a los que no cumplen".
Recordó que varios países de Europa permiten hasta 0.8 de alcohol en sangre y aún así tienen muchos menos siniestros que Uruguay.
Botana espera que en el primer semestre de este año esté listo el proyecto.
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