Machado afirmó que se trata de una acción sin fundamento científico y recomendó descartarlo. Señaló que lo que aumenta las probabilidades de sobrevida es el reconocimiento inmediato de la situación por parte de otra persona, el inicio de maniobras de reanimación y la utilización de un desfibrilador externo automático.
Indicó que cualquier dolor en el pecho que dure más de 15 minutos, aparezca de forma repentina o se irradie al cuello o la mandíbula requiere consulta urgente, al igual que la falta de aire o una sudoración intensa. Mencionó que, ante síntomas mientras se conduce, lo adecuado es detener el vehículo y pedir ayuda.
Machado recordó que un control médico anual y la consulta precoz ante molestias repetidas permiten detectar problemas antes de que generen complicaciones mayores. Expresó que muchos cuadros se confunden con gastritis o descensos de presión, pero que el dolor intenso entre el ombligo y el cuello, especialmente si aparece con el esfuerzo y cede en reposo, puede relacionarse con un problema arterial y debe motivar la consulta.