Dentro de la casa sorprendieron a la dueña, una turista argentina de 51 años que se encontraba sola y fue amarada a una silla. Tan pronto pudo liberarse, la víctima activó la alarma de seguridad pero no había rastro de los copadores cuando llegaron los funcionarios de la empresa privada.
La policía trabaja sobre algunas pistas y un hecho que llamó la atención de los pesquisas fue que dejaron en el lugar varios elementos de valor que optaron por no llevar. Se investiga si el atraco fue entregado o si la elección de la finca fue casual.