La magistrada tipificó los hechos como delito de incendio en concurso formal con delito de daño a título de dolo, encuadramiento que reconoce la voluntad deliberada de destruir el vehículo mediante fuego. Al adulto, imputado en calidad de autor, se le impuso la medida cautelar de arresto domiciliario con colocación de dispositivo de monitoreo electrónico por el plazo de 180 días. La menor, juzgada conforme al Código de la Niñez y Adolescencia, recibió una medida socioeducativa no privativa de libertad en virtud del artículo 80, literal C del CNA.
EL GUON DE FUEGO, MINUTO AMINUTO
Las cámaras de seguridad del lugar registraron toda la secuencia con una precisión que resultó determinante para la investigación. La filmografía reconstituye una operación planificada, ejecutada en varias etapas y con una logística que incluyó reconocimiento previo, sustracción de objetos y dos intentos de incendio.
La tarde del domingo, un hombre de edad avanzada estacionó el Mercedes Benz en calle 24 casi esquina 27. Al descender del vehículo lo hizo con dificultad visible, y caminó en zigzag hacia la playa El Emir, alejándose unos 50 metros. Su acompañante demoró en bajar. Una vez en la vereda, la mujer simuló advertir una camioneta blanca que supuestamente los seguía, se dirigió hacia ella y regresó portando dos bolsos de tela blanca. Ni el conductor del Mercedes ni su acompañante volvieron a aparecer en toda la noche.
A las 23:09, por calle 24, transitó la pareja que luego perpetraría el incendio, acompañada de un tercer individuo con remera negra de manga corta. Antes de cruzar la calle 27 y dirigirse al Mercedes, los tres intercambiaron palabras durante aproximadamente 30 segundos.
El hombre y la adolescente se acercaron al vehículo y durante varios minutos cargaron objetos: mochilas, carry-on y bolsas de nylon. Abrieron el baúl, no extrajeron nada visible pero, según la investigación, detectaron en su interior dos bidones con líquido. Alrededor de las 23:20 se retiraron con una carga tan voluminosa que resultaba llamativa para ser transportada a pie o en moto.
PRIMER INTENTO FALLIDO
A las 23:34, la pareja regresó al lugar. Ella arrancó la insignia del capó del Mercedes. Él abrió el baúl y extrajo un bidón transparente de aspecto inusual, similar a los utilizados para productos químicos, y comenzó a rociar los asientos traseros. Mientras tanto, la adolescente sacó un segundo bidón más pequeño con líquido de color rojizo.
Conversaron brevemente y él inició el fuego. Volvieron a colocar los bidones en el baúl, lo cerraron apresuradamente y se alejaron para observar el resultado.
El primer intento fracasó. Una gran llama inicial ardió durante tres minutos y luego se extinguió, sofocada por la falta de ventilación.
SEGUNDA VUELTA: LA BOLA DE FUEGO
A las 23:54, la pareja regresó por calle 27 desde El Emir, esta vez con cascos puestos y portando un bidón de seis litros de la marca Salus, cargado con nafta hasta algo más de la mitad. Ella quedó apostada detrás del vehículo. Él se dirigió a la puerta delantera del acompañante, la abrió, roció rápidamente el interior —asientos y alfombra— se recostó sobre el umbral para dejar la puerta bien abierta y lanzó el encendedor.
La explosión fue inmediata e impactante. El fuego estalló con tal violencia que, según describen los testigos y las imágenes, pareció envolver momentáneamente al propio incendiario. En segundos, el Mercedes se convirtió en una bola de fuego que iluminó la noche de Punta del Este.
(Texto y foto Marcelo Gallardo)