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Instructor canino dijo que “no hay razas peligrosas, pero sí perros peligrosos” y advirtió que, sin penas para los dueños, los ataques seguirán ocurriendo

El educador y adiestrador canino sostuvo que la responsabilidad ante los ataques debe recaer principalmente en los propietarios y no en los animales. También cuestionó la falta de controles y de aplicación de las normas vigentes en Uruguay.

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"No hay razas peligrosas, pero sí perros peligrosos", afirmó el instructor canino Armando Guglielmone, quien consideró que los ataques de perros no se solucionan prohibiendo determinadas razas, sino trabajando sobre la responsabilidad de sus dueños.

En diálogo con la Página Central de la Revista de FM GENTE, Guglielmone explicó que algunos perros tienen características naturales de guardia y defensa, pero señaló que eso no significa que necesariamente sean peligrosos. "De ahí a que sea peligroso o no, ya va más en la responsabilidad del dueño o del manejador", indicó.

El instructor sostuvo que las sanciones deben dirigirse principalmente a los propietarios cuando sus animales protagonizan ataques. "Mientras no haya una pena para el dueño del perro, más que para el perro, los ataques van a seguir pasando", expresó.

En ese sentido, explicó que muchos episodios graves ocurren dentro de los propios domicilios y que, en general, los animales suelen mostrar señales de comportamiento antes de llegar a una agresión. Entre ellas mencionó los gruñidos, los ladridos amenazantes y las actitudes confrontativas con sus dueños o con otras personas que conviven en la vivienda.

"El perro nunca muerde de la nada. El perro siempre nos va dando señales", sostuvo. Por eso, remarcó la importancia de reconocer esos comportamientos y buscar ayuda profesional antes de que se produzca un ataque.

Guglielmone también señaló que la elección de una mascota debe tener en cuenta las condiciones de cada hogar, el espacio disponible y el tiempo que sus propietarios pueden dedicarle. "Uno puede querer tener algo, pero tiene que ser lo suficientemente racional como para darse cuenta si puede o no tenerlo", afirmó.

Otro de los puntos que abordó fue la crianza de perros y la selección genética. Advirtió que no alcanza con elegir animales por su apariencia física, ya que también es necesario prestar atención a su temperamento y comportamiento. Según explicó, reproducir perros con características de inestabilidad o agresividad puede favorecer que esas conductas aparezcan en sus crías.

Por otra parte, cuestionó las dificultades para controlar el cumplimiento de las normas sobre tenencia responsable de animales en Uruguay. Si bien reconoció que existen leyes, consideró que faltan recursos y personal para fiscalizar y actuar ante las denuncias.

"Hay leyes para controlar eso. El problema es que acá no hay gente que las haga cumplir", señaló. También sostuvo que el microchip permite identificar a los animales, pero no evita por sí mismo que se produzcan ataques.

Puso como ejemplo las medidas que se aplican en otros países, donde los propietarios pueden recibir multas por llevar perros sueltos en espacios públicos o no recoger sus residuos. A su entender, es necesario que existan controles y sanciones para generar un cambio de conducta.

"La gente no aprende hasta que le duele", concluyó.
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