El joven, de 18 años, fue conducido a dependencia policial, donde se lo tuvo esperando, mientras se notificaba a la juez letrado de segundo turno, en cuyo tribunal recayó el caso. La juez ordenó a los funcionarios policiales que se dieran una vueltita en tren de allanamiento por la casa del joven. Una vez que un caso se plantea ante la Justicia, el magistrado toma a su cargo la indagación para confirmar datos, mientras que la policía oficia de brazo ejecutor de las disposiciones del juez.
Los funcionarios procedieron al allanamiento sugerido, e incautaron una serie de efectos que presumían eran robados. La determinación judicial procesó sin prisión al joven que identifica únicamente por las iniciales de sus nombres y apellidos C.S.A.V., por un delito de hurto.