“El mercado mundial de los lácteos es el más protegido por subsidios y la interferencia del Estado", sentenció. Agregó, por tanto, que las economías evolucionan en el largo plazo hacia tener menos barreras. En tal sentido, aseguró que el Uruguay lechero tiene enormes posibilidades hacia el futuro. Dijo que la actividad agropecuraria fortifica la existencia de un hondo tejido social. La lechería genera una "cultura metódica y comprometida", afirmó.
Por tal razón, aseguró que la defensa del Uruguay lechero responde a una visión política, no solamente de carácter técnico. Además, indicó que buena parte de los lecheros del país expresan una lucha inteligente contra la pobreza.
Por otra parte, sostuvo que este es el siglo de la biología. "Hay países que se dan el lujo de tener cada vez menos vacas lecheras y más leche: ese es un modelo de lechería", precisó. Uruguay y países como Nueva Zelanda tienen que pelear por producir a bajos costos por litro.
"Podríamos -en términos económicos- ser muchos más intensivos en el aprovechamiento del recurso. Ser un país productor de proteínas, que tiene que ver con la alimentación de la humanidad, no deja de ser una causa muy noble", enfatizó.