La ordenanza, que lleva varios años vigente y está comprendida en la Resolución Nº 12046/2022, redujo el límite de sombrillas permitidas de cinco a tres debido al aumento de edificios y visitantes.
Según Molina, esta modificación busca dar lugar a quienes llegan de forma particular. Sin embargo, la normativa permite cierta flexibilidad al momento de los controles: “Si los playeros están desarmando sombrillas porque los ocupantes se han retirado, no se infringe la regulación”.
Adicionalmente, se insistió en la importancia de mantener un espacio mínimo de 10 metros desde la rompiente de las olas para garantizar el tránsito libre por la playa. En casos donde las condiciones naturales no lo permiten, debe asegurarse un espacio suficiente para que los usuarios puedan caminar sin obstáculos.
Molina agregó que el objetivo también es que los playeros se sientan respaldados por la comuna ya que desempeñan un rol importante para hacer valer la normativa, incluso si ello implica negarse a solicitudes de propietarios que vayan en contra de la reglamentación.
En cuanto a las inspecciones, sostuvo que se responde principalmente ante los reclamos o denuncias de la ciudadanía.
Recordó que todas las sombrillas deben estar identificadas con el nombre del edificio al que pertenecen para facilitar su monitoreo y solicitó la colaboración de todos de cara a la temporada estival.