La joven aceptó, y los dos se pusieron a la obra. Terminado el escarceo amoroso, el hombre se negó a pagarle a la chica.
La muchacha, enojada, le tomó la billetera y se mandó a mudar. Dentro de la billetera iban 8.700 pesos del ahora satisfecho galán.
El ofendido pasó a ser él, V.P., y decidió ir a la policía a contar que la muy ingrata se había marchado con su billetera y su dinero. No tuvo en cuenta que él también debería responder por haberse acostado con una chica que todavía no cumplía los 18 años.
La policía sí lo tuvo en cuenta y detuvo a V.P., al tiempo que se impartía la orden de detener una joven que ajustara a la descripción que el detenido les había dado.
La chica fue encontrada en un comercio del centro de San Carlos, gastando todo o parte de los 8.700 pesos que había obtenido de V.P., que ahora estaba detenido. Quizás creyó que V.P. no se atrevería a denunciarla porque debería responder por haberse acostado con una menor, y se entregó al placer de gastar la sumita con la que se marchó de al lado del incumplidor.
Ella fue derivada al Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay, INAU, por haber cometido un delito de hurto de una billetera con 8.700 pesos.
El fue a prisión por un delito de retribución a personas menores de edad para ejecutar actos sexuales y eróticos de cualquier tipo.
(Z.L.)