Los policías bajaron del auto y dieron la voz de alto, pero uno de los delincuentes salió del local y efectuó un disparo para huir con su compinche rumbo a dos casas vecinas. Diversas unidades y agentes rodearon la zona y, con autorización de los dueños de una vivienda, ingresaron para encontrar a uno de los delincuentes escondido dentro de un ropero.
Según el parte oficial de la Policía, se trataba del que había disparado contra los efectivos a la salida del comercio. En el lugar fueron detenidos otros cuatro mayores de edad y se incautó un revolver calibre 32 y una máscara blanca.
Rodolfo Motta y José Bonilla asumieron la autoría de los hechos. La jueza Marcela Vargas procesó al primero por un delito de "rapiña especialmente agravada en grado de tentativa, en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de atentado y en reiteración real con un delito de receptación".
Bonilla también fue a prisión por un delito de rapiña especialmente agravada, en grado de tentativa.