En estas zonas se detectan situaciones de vulneración de infancia y adolescencia, porque “el acceso a los derechos más universales - educación, salud, identidad y participación- se ha visto obturado por distintas causas”, indicó Robledo. Por eso el programa Calle intenta trabajar en el territorio en la promoción y revinculación con esos derechos.
Intentan rescatar recursos que habiliten el acceso a esos derechos universales. “Es un trabajo de largo aliento, un camino lento de alegrías y tristezas. A veces ese proceso no deriva en los resultados que uno espera, de que realmente puedan incluirse e integrarse a toda la matriz de protección social”, reconoció la coordinadora.
Es que allí muchos niños, niñas y adolescentes asumen roles o actividades que corresponden a un mundo adulto. “Eso genera frustración e impotencia. Se trata de ampliar la mirada y entender que esa situación no responde a una única causa o un único responsable, sino que requiere de una comprensión global”, agregó.
El abordaje de estas situaciones, necesariamente, está articulado con otros programas y políticas correspondientes a la “matriz de protección social”, explicó Robledo. Como el programa ProNiño para la erradicación del trabajo infantil, o la instalación de CAIF para la atención de la primera infancia. “Se trata de coordinar esfuerzos para dar una respuesta integral”.
Este año la Semana de los Derechos pone acento en el derecho a divertirse, recrearse y jugar. La actividad lúdica es planificada de acuerdo a las características de la población y se desarrolla cada día de la semana en un barrio diferente.
Los educadores del Programa Calle trabajaron este martes la temática de la huerta y la tierra en el asentamiento Benedetti; este jueves 20, de 15 a 17 horas, construirán instrumentos musicales en Maldonado Nuevo, mientras que en el barrio Kennedy pintarán remeras de 14 a 16 horas. El viernes la movida llegará al asentamiento Los Eucaliptus, donde de 17 a 19 horas habrá actividades deportivas.