En la ocasión, el obispo de Salto, Pablo Galimberti, y su auxiliar, Heriberto Bodeant; el obispo de Canelones, Orlando Romero, y su auxiliar, Hermes Garín; el obispo de Maldonado, Rodolfo Wirz, y el obispo de Tacuarembó, Julio Bonino, informaron al Papa sobre la situación de la Iglesia en Uruguay, sus iniciativas y problemas.
Además, en la audiencia personal que mantuvieron con Benedicto XVI, cada obispo recibió las preocupaciones del sumo pontífice en su servicio de gobierno de la Iglesia universal, así como orientaciones que los alentarán en la tarea de anunciar la fe en la actual coyuntura.