El vuelo de ida lo pagó una productora ligada a un amigo suyo, el periodista Marcelo Grandio, quien además dijo que los alojó en su casa. El vuelo de vuelta, en cambio, forma parte de un paquete de viajes que habría pagado otra persona que vive en Uruguay y cuya identidad aún no se conoce.
El juez pidió todos los documentos del caso, incluyendo registros del aeropuerto y cámaras de seguridad, para ver cómo fue el viaje y si se cumplieron los controles.
La Justicia analiza si puede tratarse de un caso de enriquecimiento ilícito o de recibir beneficios indebidos. Mientras tanto, sigue juntando pruebas para aclarar lo ocurrido.