“La sociedad en general nos rechaza, al no tener la cultura hegemónica blanca”, dijo, y agregó que esto ocurre desde siempre. “Históricamente somos demonizados, asociados a brujerías y a magia negra”.
Explicó que a los afrodescendientes “se nos prohibió la práctica de nuestros ritos y a pesar de todo sobrevivimos. Nosotros no tenemos un santuario. Otros cultos tienen determinadas estructuras edilicias que les permite no molestar de pronto con su propia sonoridad, porque también la tienen, pero nosotros no”.
Susana expresó que la normativa prevista para ruidos es necesaria porque tiende a regular la convivencia vecinal pero que no está prevista para cultos y religiones.
“La constitución tiene 332 artículos y el derecho al culto está en el quinto lugar, por algo es, porque es fundamental”, remarcó.
Manifestó que existe una desigualdad institucional, que se invisibiliza lo diferente y que ellos contribuyen a la diversidad cultural que incluye la diversidad religiosa.
Asimismo expresó que “somos ciudadanos los umbandistas. Por eso le decíamos al intendente Antía: usted también es intendente de los umbandistas”.
La umbanda es una religión espiritista y ecléctica fundada en Brasil a principios del siglo XX como una forma de culto a sus ancestros.