La situación, ya tensa por presuntos malos tratos de los dueños sobre sus empleados, se agravó días atrás cuando un trabajador fue despedido sin aparente motivo y otro siguió sus mismos pasos cuando anunció que recurriría al gremio para luchar por el reintegro de su compañero, refirió Andino.
“La reivindicación de derechos redunda en ataques a la organización sindical, cuyos delegados están acusados de bajo rendimiento y sufren variadas represalias”, añadió el dirigente. Contó que a algunos les asignan 15 mesas mientras a otro le otorgan siete, además de eso de marcar tarjeta para ir al baño mientras otros entran y salen libremente. Y que, en general, son insultados a gritos por los patrones, que les gritan “inútiles” o “muertos de hambre” en plena sala.
El caso más extremo fue el de un trabajador que se limpió la boca con una servilleta que, según explicó, “estaba para lavar”. Cuando la hija del dueño lo reprendió por el hecho y le anunció que lo sancionaría, el empleado le retrucó recordándole que ella no tenía autoridad para eso. “Terminó denunciándolo por amenazas en la Policía, sin decir que todo venía de un conflicto laboral”, comentó Andino, asombrado por esta y otras historias narradas por los empleados.
“No se mide con la misma vara y son sancionados constantemente por situaciones disímiles. Hay permanentes intentos de sanción a los delegados, por motivos injustificados”, insistió. Por eso este fin de semana habrá movilizaciones en el restaurante, con entrega de folletos a los clientes. Además, el próximo martes exigirán el reintegro de los dos trabajadores despedidos ante la Dirección Nacional de Trabajo.