El propietario del local declaró más tarde a los policías que había advertido el movimiento, por lo que decidió intervenir: detuvo al perpetrador. Se trataba de un turista extranjero. Le registró y encontró el teléfono de la señora, un Samsung Ace 4, en uno de sus bolsillos. Devolvió el teléfono a la mujer, y mantuvo al hombre bajo arresto ciudadano mientras llegaba la policía, la que había sido advertida de lo pasado.
Los policías se hicieron cargo del detenido, levantaron testimonios, y condujeron al turista a la comisaría. Desde allí avisaron a la sede de Penal 2º turno. El magistrado a cargo ordenó registrar al detenido, liberarle, y emplazarlo para presentarse en su despacho posteriormente.