Los chicos dijeron que quienes habían llevado adelante la sustracción fueron seis chicos también menores de edad. Y explicaron que quién se quedó con la gorra les amenazó con un arma blanca (navaja o cuchillo).
A partir de la información recibida, los policías se abocaron a buscar a la patota que acababa de realizar el desmán.
Pronto dieron con ellos, les retuvieron y les trasladaron a la comisaría. Uno de ellos llevaba la gorra que acababa de robarle a su dueño.
En la comisaría se realizaron las averiguaciones para terminar de aclarar lo ocurrido, lo que debió hacerse una vez que llegaron a la sede policial los mayores responsables de los chicos que actuaron aprovechando su superioridad numérica frente a sus víctimas.
La juez letrado de 10º turno de Maldonado a quien le correspondió el caso se pronunció en las últimas horas con la decisión de iniciar al chico de 13 años que consumó el robo armado con un arma blanca, un proceso como adolescente infractor (procesamiento en los mayores) como autor de un delito de rapiña.
Estableció que el acusado deberá guardar arresto domiciliario total (no puede salir por ninguna circunstancia de su casa), por el plazo de tres meses. Se advirtió al menor y sus mayores responsables que una infracción a esta orden de arresto domiciliario agregará al proceso iniciado otro por desacato.
La juez entendió que el chico al que le inició proceso tiene mayores responsables capaces de realizar su contención y reorientación de su conducta, por ello no lo puso a disposición de los técnicos del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay, INAU.
Los otros cinco chicos que actuaron en patota fueron entregados a sus representantes legales los que se llevaron la advertencia sobre la gravedad del acto en el que participaron.
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