Los policías decidieron ir por ellos. Podrían estar violando la ley de faltas. Cuando se aproximaron, los jóvenes notaron la presencia cercana de los policías. La primera reacción fue aventar una lata de pintura que estaban usando, y la segunda fue emprender una veloz fuga del lugar.
Los muchachos fueron seguidos de lejos por los policías, que unos minutos más tarde consiguieron darles alcance y detenerlos. Les condujeron a la comisaría donde les identificaron. Los tres tenían entre 14 y 15 años de edad.
Se avisó al juez de turno lo ocurrido. El magistrado dispuso que se ubicara al mayor responsable de cada uno de los menores, se les hiciera firmar una notificación sobre lo ocurrido, y se permitiera a los chicos marcharse de la comisaría.
La policía ubicó el incidente como encuadrado en el código de faltas, pero el magistrado no aplicó ninguna medida que impusiera a los menores restablecer los muros del liceo a la condición en que los habían encontrado.