El inconveniente para la temporada es que Brasil todavía no permite la navegación internacional, solo la de naves en aguas jurisdiccionales brasileñas.
Lema afirmó a La Revista del Sábado de FM GENTE que “era lo que faltaba” y que la situación sigue complicada para más de 100 familias de la zona que ofrecen servicios a las dos firmas, que anunciaron no operarían.
Si bien Lema aceptó que otros cruceros podrían llegar, explicó que traen pasajeros ingleses y estadounidenses que no requieren los servicios de estas empresas como si lo hacen los turistas de la región.
A pesar del contexto, la operadora dijo que “una luz” podría ser la apertura de fronteras del 1ero de noviembre.
Dijo que manejan la probabilidad de poder usar sus vehículos para eventos como forma de compensar en algo la inactividad que apunta a extenderse por dos años, aumentando el cierre de empresas que son básicamente familiares.