Esa zona, que comprende 5 cuadras desde la rotonda hasta calle Solís, es un punto de encuentro que “se ha transformado en una fuente de problemas para los vecinos” ya que ahí, por las noches, se reúnen personas, hasta altas horas de la madrugada, “a tomar tirando vasos, envases e incluso haciendo sus necesidades fisiológicas tanto hacia el agua como también en los patios de las casas que dan hacia la vereda”.
A eso se le agrega, explican, “la música tanto en los vehículos como en parlantes portátiles que ocasionan ruidos muy altos para los vecinos que tienen sus hogares en ese lugar, donde también le sumamos la circulación de autos y motos con sus caños de escape libres, así como también haciendo picadas”.
En la madrugada del domingo 7 se produjo un incidente que terminó con un hombre de 32 años detenido luego de que se produjera una pelea callejera a golpes de puño, patadas y botellazos.
Para muchos vecinos se hace “imposible vivir allí”, afirman, y por esto es que proponen “que el tramo de 5 cuadras que va desde la rotonda de la Rambla de los Ingleses (entrada de La Ramblita) hasta la calle Solís se convierta en un paseo peatonal en donde se prohíba el ingreso de vehículos, habilitando únicamente la entrada de servicio de proveedores y vecinos que actualmente tienen entrada vehicular en sus predios, evitando así los ruidos molestos ocasionados por el tránsito y circulación de vehículos”.
Fernández y Garateguy pidieron que la propuesta sea elevada al Intendente, al Municipio de Piriápolis, a la Dirección de Tránsito y Transporte y a la Dirección de Obras y Talleres.
foto: La Prensa