Por ésta y otras razones, entiende que la población carcelaria debe ser segmentada, separada, de acuerdo al delito cometido y así evitar que haya influencia de unos sobre otros y se generen vínculos y alianzas.
Estas situaciones se dan frecuentemente cuando, además, en las cárceles hay extranjeros entre los internos que que vinculan con delincuentes locales.
"A veces se mira la cárcel sólo por determinado aspecto", explicó y mencionó como ejemplo que cuando la población carcelaria era de 10.000 internos, había 7.500 de ellos que eran consumidores.
"Entonces, a veces nos preguntan cómo entra droga a las cárceles; con pandemia y todo la droga ha continuado ingresando al país y controlar su ingreso a los establecimientos no es fácil", explicó.
"Muchas veces la droga llega por el lado familiar y muchas veces utilizando el cuerpo para esconderla".
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