Según el relato de una de las hermanas, el día de la operación acompañó a Sandra a la clínica y estuvo ocho horas sin tener datos de la intervención.
Luego de ese tiempo el cirujano le informó que todo estaba en condiciones normales y que la paciente sería dada de alta ese mismo día. Sin embargo, posteriormente el propio cirujano se comunicó con la hermana para informarle que Sandra había sufrido un infarto y estaba internada en CTI.
Al día siguiente Sandra falleció y los familiares radicaron una demanda civil por responsabilidad médica. Según consignó el mencionado medio, exigen por concepto de daño moral 100 mil dólares para cada uno de los cuatro hermanos, otros 100 mil dólares por afectación de proyecto de vida de la causante y 11.378.174 de pesos por lucro cesante.
En la demanda, los hermanos denunciaron que la clínica no tenía la autorización correspondiente del Ministerio de Salud Pública para practicar cirugías con anestesias de larga duración.
Foto: Diario Libre