Según el edil, las carencias de las condiciones mínimas de higiene en la terminal portuaria de Piriápolis, no solo afectan a los trabajadores sino la imagen turística del balneario. “Un lugar muy bonito como es Piriápolis no puede seguir en esta situación. Uno entra al muelle y siente el hedor nauseabundo que deja el pescado porque no hay agua para limpiar”, enfatizó.
Además, agregó que las 150 personas que trabajan allí, entre hombre y mujeres, no cuentan con baños y deben caminar dos cuadras y media y solicitar permiso en un lugar privado para acceder al servicio. “Eso es lamentable. Estamos viviendo en el año 2010 y este tipo de cosas no pueden suceder. Mucho menos en nuestro país y en este lugar concreto donde se quiere presentar la zona al turismo internacional”, agregó.