Los agentes rodearon el lugar y, mientras esperaban la orden de allanamiento de la jueza de paz Amalis Martínez, solicitaron colaboración a los hermanos del asesino para convencerlo de que se entregara. Sin embargo, cuando la magistrada se presentó y autorizó a violentar la puerta principal de la vivienda rural, el hombre se disparó en la cabeza. Aún con vida fue derivado a un centro de salud, donde murió a poco de ingresar.
Fuentes del caso indicaron a FM Gente que este hombre, hijo de un conocido productor rural de la zona, había tenido algunos altercados con otras parejas. Sin embargo, Ana Pedreira, la mujer que asesinó a cuchillazos, nunca había radicado denuncias ni se conocían antecedentes violentos en la pareja.
Los celos habrían sido el móvil del asesinato. Pedreira fue atacada a puñaladas cuando salía de su trabajo en el establecimiento Lagunas de la Catedral. Otra compañera, que intentó defenderla, también recibió serias heridas pero fue trasladada en helicóptero e internada en el sanatorio Mautone, donde se recupera.
Este es otro caso de violencia doméstica que se suma a las preocupantes estadísticas del Uruguay. Cada diez días una mujer muere en este país o es víctima de tentativa de homicidio en casos de violencia doméstica, según cifras oficiales del Observadorio de Criminalidad del Ministerio del Interior. En casi el 90% de los casos, estas mujeres fueron agredidas por su pareja o por una ex pareja.